martes, 8 de febrero de 2011

Al fin Gertrudis



Bueno, quizás sea esta la última entrada referida a Manuel Kirschbaum. Lo último que hice esta semana es llamar a todos los Kirschbaum de la guía telefónica, desparramados por todo mi país, y ninguno de los tantos resultó ser ni familiar ni conocido de Manuel Kirschbaum. Así que por el momento no podré saber nada más de su historia ni encontrarme con sus libros, que era a lo que yo apuntaba. Me queda el consuelo no poco grato de haberme encontrado con Gertrudis, porque ahora sí estoy convencido de que es ése el cuento al que se refería Cortázar en su carta a Eduardo Jonquieres, cuento que en realidad de llama “Pechos contra Pechos”.
Sobre el cuento no diré demasiado, y muy estúpido sería si no me pusiera del lado de Cortázar. Diré que en realidad es un cuento delicioso, no sólo por respeto, sino porque de corazón así me parece. El estilo de Kirschbaun es refinado, sensible, poético, de los que Onetti hubiera premiado, de los que tanto escasean hoy día porque según tengo entendido la literatura va por otro camino. Ya no se buscan estilos, se busca no sé qué cosa, pero alguna otra cosa se busca.
Por lo pronto yo disfruté de esta búsqueda, y me queda escanear el cuento para que lo lea el que así lo desee. Sabiendo que Cortázar dijo que el cuento era delicioso y que su autor era la única esperanza de aquellos años para salvar la literatura argentina, no creo que muchos puedan resistirse. Más aún sabiendo que Manuel Kirschbaum es, a estas alturas, un autor prácticamente desconocido.

Pido disculpas por el trabajo de escaneo. No sé demasiado sobre estos asuntos de cómo escanear y colgar un texto en un solo archivo. Pinchando sobre cada hoja se puede ampliar y así leerlo. Al menos a mí me resulta.

Fuente: revista/libro Ficción. 19 de Mayo/Junio 1959







11 comentarios:

Igor dijo...

Guai. Increíble tu trabajo de búsqueda, increíble llamar a todos los que pudieran saber algo. Creo que soy incapaz de una hazaña de este calibre, y debo confesar que me has dejado estupefacto. He empezado a leer el cuento. Gracias por morder y no soltar. Leo el cuento y te dijo, mañana quizás. Empieza bien.....

Humberto Dib dijo...

Hola, Lucas, estoy visitando espacios que suelo ver en los blogs de amigos, el tuyo aparece en varios de ellos. Me pareció muy bueno, así que voy a quedarme por aquí como seguidor.
Si tienes ganas, te invitó a pasar por el mío.
Un saludo Bs As.
Humberto.

www.humbertodib.blogspot.com

Recomenzar dijo...

Te encontré de casualidad Volveré me has gustado

Mamen dijo...

Gracias Lucas.

laura dijo...

bueno, le confieso que yo también desde el anonimato busqué data sobre Gertrudis y su autor y no encontré nada.

Por eso ahora que vi que había publicado, me asomé para ver qué pasaba. Leí el cuento de un tirón y agradezco que lo haya subido, me encantó, valió la pena la búsqueda y la espera

un beso

Lucas dijo...

Creo que algo bueno va a dejar todo esto, más allá de la satisfacción personal de haber encontrado a Gertrudis. Y es que todas aquellas personas que lean Carta a los Jonquieres y los atrape la curiosidad de saber sobre este cuento, van a tener la posibilidad de leerlo en este lugar. Creo que Laura puede ser la primera persona de una larga lista, eso espero. Y quien sabe sobre las andanzas del destino, pero quizás hasta logremos darle a Kirschbaum la popularidad que le fue negada en otros tiempos. Digo yo eh, sólo porque delirar aún es gratuito.
Un abrazo y muy agradecido por los comentarios, como siempre.

agustina dijo...

"...la popularidad que le fue negada en otros tiempos..." o tal vez la popularidad de la que él huyó. Vaya uno a saber.

Jose Fco. Delgado Abad dijo...

Interesante blog e interesante búsqueda, aveces buscamos a los otros para encontrar puntos de referencia de nosotros mismos.

Harta de Literatura dijo...

¡Ahhhhhh...! Està rebueno el condenado relato, ¡carajo! Tiene de todo: melodrama, comicidad, poesìa (contiene un buen de frases de-li-cio-sas), desasosiego, ira... ¡uf! Estupendo en realidad. Me ha encantado. Y ya desde el principio se instalò en mì la sorpresa del destino cuando el mismo Kirschbaum profetiza lo que serìa de èl luego de 40 años de escribir el cuento: "... hiriò mi vanidad de sujeto ignorado en mi ciudad entrañable...", pues, como el hombre del relato (que, efectivamente, no es el protagonista del mismo) a 40 años de escribir esto, Manuel es un "sujeto ignorado en su Buenos Aires". Increìble.
Y otra cosa que me ha hecho reflexionar: Esperàbamos que encontraras a Gertrudis; pero, al comenzar a leer sobre ella dije "No la encontrò. No hay gertrudis por ningùn lado. Es una protagonista ausente." Sin embargo, al concluìr la lectura fui consciente de una verdad irrefutable: Gertrudis existe, la encontraste, y en realidad, cada uno de los que hemos leìdo el cuento (gracias enteramente a ti) la hemos encontrado en nuestros recuerdos como consiguieron retenerla tanto Ùrsula como el periodista. Quiero decir que, asì como ellos tenìan en su mente a una Gertrudis diferente de la del otro, y sin embargo era la misma Gertrudis, asì tambièn nosotros hemos podido encontrar a diversas Gertrudis en una misma ficciòn, y entre todos la sostendremos ahora que, despuès de aaaaññoooosss, finalmente hemos tenido noticias de ella.

Te agradezco enormemente la bùsqueda, che. Me he dado cuenta de que eres un ser con gran fuerza de volutad, jaja. Mira que hacer toda clase de malabarismos con tal de dar con la Gertrudis y con su Manuel. Envidiable ;)

Ha sido un placer acompañarte, aunque a la distancia, en esta travesìa literaria-detectivesca :P Y sì, valieron la pena el tiempo y el esfuerzo que pusiste en esto. Què buen sabor de boca me has dejado para esta noche, y las que siguen <3

Besos, abrazos y bendiciones para vos.

Mamen dijo...

Después de haber leído y releído el relato, tengo la sensación de que flota sobré él cierto halo biográfico por la similitud entre el personaje y el autor: El anónimo periodista y grafólogo, del diario desconocido, difícil de encontrar. Tal vez sea una mera casualidad, pero cuando Kirschbaum lo escribió quizá dejo constancia de un sentimiento y estado. Dejando las divagaciones a un lado; el relato me ha gustado. Me ha parecido bello, poético, sensual, rico en vocablos, bien hilado y triste, todos ellos factores muy de mi agrado, con un final que nos deja entrever algo más, algo que queda reservado a nuestra elección. Gertrudis está ahí, casi etérea a falta de descripciones claras, pero permanece constante, casi como una gran cúpula que cubre y es, el centro de la vida de los personajes y el único punto de unión de ambos.
Nos da el relato un poco de luz, tenue eso sí, sobre su autor.

Bianca Manzolini Stasi dijo...
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