martes, 16 de febrero de 2010

La inocente

Bajó del taxi. Atravesó, corriendo, la plaza San Martín, el parque de la Catedral. De una tienda robó un traje y se disfrazó de osa. Luego se ocultó detrás de un travesti que halló en una esquina. Otro taxi, un ómnibus, una mirada oblicua. Aún asustada, creyó que había logrado escapar. Abrió la puerta de un golpe. Su marido preparaba la comida. Sin siquiera darse vuelta para verla esa última vez, él le dijo:
— Te llegó el correo que tantos esperabas.
Ella vio la caja sobre la mesa.
—Al fin… — pensó mientras recuperaba el aliento.
Cuando abrió el paquete no tuvo tiempo de creer lo que vieron sus ojos. Cayó muerta.-
L.P.

1 comentario:

Isota dijo...

¡¡Hola Lucas!!

Me he atrasado con tus escritos y pensé... ¡pues empiezo por el principio!! Contenta estoy de haber descubierto este relato en los confines de Morderás la culpa. El disfraz de osa me encantó. Consigues el suspense con diez líneas ¡qué grande!

Un abrazo :))